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El Bocal de Fontellas, Navarra

El Bocal de Fontellas, Navarra

Venir a visitar la Ribera de Navarra supone encontrar sobre todo sitios históricos muy bien conservados y rodeados de naturaleza, de buena gastronomía y como no, del Ebro. Conocer  lugares tan singulares como las Bardenas Reales y localidades llenas de historia como Tudela, nos obligan a observar en el mapa de la Ribera otro punto de gran interés que nos permite hacer una excursión apacible y llena de “rincones”.
Hablamos de El Bocal en la localidad de Fontellas  a escasos 7 kilómetros al sur de la ciudad de Tudela, donde tiene su nacimiento el Canal Imperial de Aragón y por donde actualmente se puede pasear y disfrutar de sus jardines, merenderos, lugares señalados, etc. y pasar un agradable día en familia mientras se contempla un sitio histórico que supuso una obra colosal para su tiempo.
En torno al proyecto del rey Carlos I de España y V de Alemania que pretendía crear una gran presa para regar con las aguas del Ebro, las tierras del sur de Navarra y Aragón,  se crea a finales del siglo XVIII el poblado de El Bocal con los trabajadores de tan magna obra.
El proyecto tuvo dos fases, una iniciada en el año 1518 por el rey Carlos I que quedó inconclusa debido a la falta de presupuesto, y la segunda fase que fue retomada por el Rey Carlos III a finales del siglo XVIII, logrando construir una  presa que une hasta nuestros días, las aguas del Ebro que pasan por el Bocal, hasta la ciudad de Zaragoza mediante un canal navegable.
En un principio logró hacerse una presa, diagonal al Ebro, de piedra de sillería, y una casa de compuertas –donde viviría el gobernador del canal-, según el proyecto del arquitecto aragonés Gil de Morlanes. A esta primera fase del proyecto se le llamó El Bocal del Rey y la presa se conocía con el nombre de Acequia Imperial la cual quedó muy lejos del anhelo que tenía el rey y sólo llegaba a regar las huertas de las localidades cercanas: Buñuel, Cortes y Ribaforada. Hoy en día estas edificaciones continúan estando en pie y a esta primera casa de compuertas se la conoce como Palacio de Carlos V.
El proyecto queda estacionado hasta que es retomado por orden del Rey Carlos III y de mano del ingeniero holandés Conelius Krayenhof y del supervisor de obra, un jesuita aragonés llamado Ramón de Pignatelli. En este tiempo se construye un poco más arriba de la antigua presa, una presa nueva junto a otra casa de compuertas. Desde esta nueva casa, aunque tiene hoy en día mucho menos interés artístico, se puede observar cómo deriva el agua del Ebro hacia el canal.

Toda la zona ha ido teniendo continuas mejoras arquitectónicas y de conservación del patrimonio histórico que ha llegado hasta nuestros días. Aunque hasta hace unos años, existían restaurantes en la zona y se permitía acceder hasta la presa de Pignatelli con vehículo, en este tiempo, todo el lugar se ha convertido en una zona protegida y habilitada para caminar, pescar, andar en bicicleta, hacer picnic y disfrutar de la naturaleza con amigos o familia. Es famoso un laberinto de pinos que se plantaron hace unos treinta años y que a los niños –sobre todo- les encanta recorrer. Junto a éste, se han puesto unos merenderos. Poco antes de llegar a esta zona, vemos a la margen izquierda del camino, un roble centenario que es el más antiguo de toda Navarra y que mide 33 metros de altura. Dicen que fue plantado en el lugar al comienzo de las obras del canal hace más de 500 años. Muchos más “rincones” pintorescos nos vamos encontrando en el paseo que une las dos presas y un paisaje precioso bañado por el Ebro.

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