El Rincón del Bu

Mira que las Bardenas Reales de Navarra son bonitas, originales y espectaculares de norte a sur, pero para mí el Rincón del Bú “se lleva la palma” y así también lo habrá pensado el Búo Real cuando decidió anidar en los cabezos de este lugar que gracias a él, adquiere su nombre.
Este espacio, este rincón bardenero, tiene unas 460 hectáreas que se ubican en el sur de la Bardenas Blanca delimitando el tránsito hacia la Bardena Negra y al norte de la carretera que une Tudela con Ejea de los Caballeros. Aquí el capricho de la naturaleza ha sido la responsable de tanta belleza y riqueza natural que le ha valido la distinción de Reserva Natural en el año 1987.
Todas las Bardenas emocionan, te dejan sin palabras pero en el Rincón del Bú, parece que se hubieran juntado todos los accidentes geográficos de las Bardenas a la vez y que se hubiesen acentuado aquí para culminar el espectáculo. 
En este “rincón” bardenero, destacan las formas y relieves tubulares, acantilados y barrancos dendídricos se suceden entre cabezos caprichosos con piedra caliza suelta en su vértice a modo de “chapela” que resultan tan curiosos de observar. La erosión ha esculpido en el terreno unas formas imposibles que sorprenden continuamente al visitante que se las encuentra sin esperarlo por ejemplo al rodear un cabezo.
La cañada interior de las Bardenas que va de Pantimayor a Candévalos, atraviesa toda esta zona y el principal barranco que la drena, es el Barranco de Tudela con 22 km. de recorrido; aunque su cauce se encuentra seco casi todo el año, recoge las aguas torrenciales ocasionales y las deposita en el Ebro.
El Rincón del Bu, no presenta demasiada vegetación, sobre todo vemos matorrales bajos como tomillos y romeros, en menos medida podemos encontrar sabinas y espartos sobre todo en laderas.
Lo que sí observaremos en esta zona, son aves rapaces como águilas, buitres, alimoches, alondras, etc. y sobre todo, como decíamos al principio, el Búo Real.

Probablemente lo más especial sean las vistas que podemos contemplar desde el Balcón de Pilatos que tiene una altura de 466 m. Podremos ver desde aquí toda la Bardena Blanca y los pirineos al fondo siempre que el día sea claro, además de ser éste, un excepcional observatorio de aves.
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