El Corazón de Jesús y el Corazón de María de Tudela

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Tudela es una ciudad que cuenta con muchos atractivos arquitectónicos en ella, como pueden ser la Catedral de Santa María, el Palacio de San Adrián u otros edificios de visita obligada en una estancia en la Ribera de Navarra.

Dejando a un lado el arte arquitectónico, hoy quiero hablamos de dos esculturas que siempre me han parecido un gran símbolo de Tudela; dos monumentos que contribuyen a hacer de la ciudad un lugar único.

Estos son el monumento al Corazón de Jesús y el monumento al Corazón de María. Ambos son dos esculturas de varios metros de altura situados en dos puntos clave de la ciudad. El primero de ellos, el Corazón de Jesús, se sitúa sobre el antiguo torreón que formó parte del Castillo de Sancho VII El Fuerte, que se erigía sobre el cerro de Santa Bárbara, controlando el paso por la frontera natural que fue el río Ebro. Como podéis intuir, esta situación del monumento, que aunque no lo parezca tiene un fácil acceso incluso con vehículo, nos regala una privilegiada vista de la ciudad, del río Ebro y de la Mejana de Tudela.

Esta imagen de 12 metros de altura esculpida en honor a Jesús se encuentra mirando hacia el otro monumento de similares características, el monumento al Corazón de María, el cual se encuentra en un cerro junto a la Torre Monreal. Construido entre 1954 y 1956, este monumento descansa sobre un obelisco tronco-cónico, llegando los dos elementos a la altura de 21,5 metros.

Como véis, ambos monumentos se encuentran a gran altura, lo que ha hecho que el monumento al Corazón de Jesús sufra daños ocasionados por rayos en los días de tormenta. Así, la estatua ha perdido la mano derecha hasta en dos ocasiones, en 1971 y en 2000, y fue decapitada también por un rayo en el año 1986. Afortunadamente, escultores locales como Antonio Loperena Eseverri, padre del también pintor y escultor Ismael Loperena que tenemos en exposición permanente en Ruralsuite, han restaurado la imagen en todas estas ocasiones, por lo que podemos disfrutar de este monumento en todo su esplendor.

Si ya de por si resulta curioso que estas dos estatuas estén colocadas una en frente de la otra mirándose, más curiosa es la leyenda que durante siglos ha existido sobre los lugares en los que están colocadas, una de las leyendas más comunes y arraigadas en la ciudad de Tudela. Dicha leyenda cuenta que una serie de pasadizos secretos subterráneos unían tres puntos claves de la ciudad: la Torre Monreal, la Catedral de Santa María y el Castillo de Sancho VII El Fuerte.

Para desgracia de los que nos hubiera gustado que la leyenda fuera realidad y poder recorrer estos pasadizos, nunca se ha encontrado indicio de ello, pues las excavaciones arqueológicas que se han llevado a cabo en todos estos lugares nunca han encontrado dichos pasillos subterráneos. Para colmo, si estos pasadizos hubieran existido, tendrían que haberse construido de forma que pasaran por debajo de dos ríos que cruzan la ciudad para desembocar en el Ebro, el Mediavilla y el Queiles.

Tudela es una ciudad llena de monumentos increíbles, lugares únicos e interesantes leyendas. Sin duda es un destino perfecto para pasar unas vacaciones, y de paso darnos el gusto de poder alojaros en nuestro hotel rural de lujo Ruralsuite. Un paseo por estos lugares donde se encuentran estos monumentos es una actividad perfecta al aire libre para el buen tiempo que está llegando. Seguro que estos y otros lugares y eventos que os vamos descubriendo en el blog de Ruralsuite harán de vuestro viaje algo para recordar.

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