Excursión cerca de Las Bardenas

Os proponemos hoy, una excursión fantástica para hacer en un día a tan sólo 50 minutos hacia el norte de las Bardenas Reales.
Os recomendamos visitar Sangüesa y Lumbier con sus famosas foces de Lumbier –Reserva Natural desde 1987- y Arbayún, y las demás localidades cercanas. En conjunto, disfrutaremos de historia, arte, naturaleza y cultura en uno de los enclaves navarros más visitados. Sin duda uno de los atractivos turísticos por excelencia de esta zona se encuentra en las foces que suponen un entorno natural privilegiado de altísimas gargantas producto de la erosión del paso del Río Irati y el Salazar.
Así como el Ebro caracteriza a las Bardenas Reales y la Ribera, el Irati esculpió la Foz de Lumbier y el Salazar las de Arbayún, en la Sierra de Leire, y las dotó de una belleza imponente.
En la Foz de Lumbier se halla la colonia de buitres leonados más poblada de Navarra y su vuelo sobre nuestras cabezas con ese paisaje de fondo, resulta un espectáculo sin igual. Aquí podemos hacer a pie los seis kilómetros de sendero que transcurren por la actual vía verde que se instaló sobre las antiguas vías del Tren Irati que unía Pamplona con Sangüesa y que fue el primer tren eléctrico de la península. Esta Vía Verde une actualmente el tramo Lumbier-Liédena comenzando y terminando por dos túneles escavados en la roca. Para atravesar estos túneles es aconsejable llevar una linterna ya que están oscuros debido a que la luz natural apenas llega hasta el interior de los mismos.
En la Foz de Lumbier también encontraremos los restos de una antigua villa romana que muestra dos edificaciones, una construida en el siglo II y otra posterior, del siglo IV.
La Foz de Arbayún, se encuentra a tan sólo 13 kilómetros de Lumbier en dirección a Ochagavía. Aquí está el famoso Balcón del Iso sobre el Puerto de Iso, a una altura de 300 metros de caída libre y desde donde las vistas son inmejorables. 
Toda la información necesaria sobre esta zona, su historia, evolución, fauna, flora, senderos, etc. se encuentra en el Centro de Interpretación de las Foces que está en la Plaza Mayor de la localidad de Lumbier. El centro es ideal para visitar con niños porque cuenta con una ludoteca-biblioteca llena de juegos didácticos con la temática de las foces para que también los más pequeños puedan aprender y disfrutar de este enclave natural y toda la familia disfrute de un día muy especial.
Diversas rutas para senderismo, miradores extensos para contemplar toda la zona, merenderos y áreas de descanso, accesibilidad para minusválidos y mucha naturaleza en estado puro, son razones más que suficientes para venir hasta Lumbier. 

Por supuesto que la ciudad de Sangüesa, capital de la comarca, es una ciudad llena de servicios para el turismo y con gran belleza en sus calles. Conserva numerosas edificaciones medievales de gran importancia cultural y artística donde destacan los Palacios que abundan en la ciudad. 

La Bardena Aragonesa

Todo el extenso territorio de las Bardenas Reales de Navarra – unas 42.000 h.- limita al noreste con la comunidad autónoma de Aragón.
Las Bardenas que pertenecen a Navarra son reales pero las que quedan en el lado de Aragón no lo son. Aunque ambas tienen una orografía muy parecida, su historia no tiene nada en común.
Concretamente la Bardena Aragonesa la encontramos en los terrenos barreneros ubicados en la parte occidental de la comarca de las Cinco Villas, en la localidad de Sábada, Ejea de los Caballeros y Tauste, sumando una extensión de 10.000 h.
Como decíamos, la apariencia del terreno en la Bardena Aragonesa, es como el que nos encontramos en la Bardena Negra de Navarra, y esta zona también es de un importante interés medioambiental y ecológico. Ha sido declarada Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección para las Aves. Aquí vemos la zona de las Rallas, esos cortes bruscos en el terreno con terraplenes de hasta 150 metros, barrancos, hundimientos circulares, y toda clases de caprichosas formaciones geológicas producidas por el paso del tiempo y la acción continua de la erosión que produce la climatología del lugar. Como sabéis el “cierzo”, el fuerte viento procedente del Valle del Ebro, sopla con virulencia sobre el terreno barrenero y como el suelo es débil, la erosión es mucho mayor que en otras zonas ubicadas a la misma latitud que las Bardenas
Aunque en la Bardenas Negra hay más vegetación que en el resto de las Bardenas, no deja de tratarse de un semidesierto que no está habitado más que por la fauna del lugar y que cuenta con temperaturas bastante bruscas en cada época del año. En verano se llegan a alcanzar los 40 grados y en invierno las temperaturas suelen descender hasta los – 5 grados y las precipitaciones no abundan, aunque la época donde más llueve es en primavera. Esta climatología, no solamente determina la erosión y la apariencia del terreno, sino que también condiciona la fauna y la flora que se encuentra en las Bardenas.
El pino carrasco es lo que más abunda en la Bardena Aragonesa, aunque otra serie de estepas y de vegetación resistente a este clima, también encontraremos paseando por sus senderos. En cuanto a la fauna, destacar las aves rapaces que son las reinas del lugar. Principalmente los Alimoches, Buitres leonados y el Halcón Común que encuentran refugio en las Bardenas y en cuanto a mamíferos, aquí habitan zorros, liebres, tejones, … y el curioso gato montés. 

Desde el Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros, se ha trazado recientemente, un plan estratégico de desarrollo de los pueblos que pretende el desempeño de un turismo sostenible en la zona y el aprovechamiento de los recursos naturales con los que se cuenta. Por esto, La Sociedad Municipal de los Visitantes de la Bardena Aragonesa, ha promovido la construcción en la localidad de Valareña, de un museo de la naturaleza de las Bardenas llamado “Centro de Visitantes de la Bardena Aragonesa” que muy pronto abrirá sus puertas. Aquí se informará de todo lo relacionado con la historia, fauna, flora, senderos, etc. de las Bardenas para hacer más rica e interesante la visita del turismo en la zona.

El Bocal de Fontellas, Navarra

Venir a visitar la Ribera de Navarra supone encontrar sobre todo sitios históricos muy bien conservados y rodeados de naturaleza, de buena gastronomía y como no, del Ebro. Conocer  lugares tan singulares como las Bardenas Reales y localidades llenas de historia como Tudela, nos obligan a observar en el mapa de la Ribera otro punto de gran interés que nos permite hacer una excursión apacible y llena de “rincones”.
Hablamos de El Bocal en la localidad de Fontellas  a escasos 7 kilómetros al sur de la ciudad de Tudela, donde tiene su nacimiento el Canal Imperial de Aragón y por donde actualmente se puede pasear y disfrutar de sus jardines, merenderos, lugares señalados, etc. y pasar un agradable día en familia mientras se contempla un sitio histórico que supuso una obra colosal para su tiempo.
En torno al proyecto del rey Carlos I de España y V de Alemania que pretendía crear una gran presa para regar con las aguas del Ebro, las tierras del sur de Navarra y Aragón,  se crea a finales del siglo XVIII el poblado de El Bocal con los trabajadores de tan magna obra.
El proyecto tuvo dos fases, una iniciada en el año 1518 por el rey Carlos I que quedó inconclusa debido a la falta de presupuesto, y la segunda fase que fue retomada por el Rey Carlos III a finales del siglo XVIII, logrando construir una  presa que une hasta nuestros días, las aguas del Ebro que pasan por el Bocal, hasta la ciudad de Zaragoza mediante un canal navegable.
En un principio logró hacerse una presa, diagonal al Ebro, de piedra de sillería, y una casa de compuertas –donde viviría el gobernador del canal-, según el proyecto del arquitecto aragonés Gil de Morlanes. A esta primera fase del proyecto se le llamó El Bocal del Rey y la presa se conocía con el nombre de Acequia Imperial la cual quedó muy lejos del anhelo que tenía el rey y sólo llegaba a regar las huertas de las localidades cercanas: Buñuel, Cortes y Ribaforada. Hoy en día estas edificaciones continúan estando en pie y a esta primera casa de compuertas se la conoce como Palacio de Carlos V.
El proyecto queda estacionado hasta que es retomado por orden del Rey Carlos III y de mano del ingeniero holandés Conelius Krayenhof y del supervisor de obra, un jesuita aragonés llamado Ramón de Pignatelli. En este tiempo se construye un poco más arriba de la antigua presa, una presa nueva junto a otra casa de compuertas. Desde esta nueva casa, aunque tiene hoy en día mucho menos interés artístico, se puede observar cómo deriva el agua del Ebro hacia el canal.

Toda la zona ha ido teniendo continuas mejoras arquitectónicas y de conservación del patrimonio histórico que ha llegado hasta nuestros días. Aunque hasta hace unos años, existían restaurantes en la zona y se permitía acceder hasta la presa de Pignatelli con vehículo, en este tiempo, todo el lugar se ha convertido en una zona protegida y habilitada para caminar, pescar, andar en bicicleta, hacer picnic y disfrutar de la naturaleza con amigos o familia. Es famoso un laberinto de pinos que se plantaron hace unos treinta años y que a los niños –sobre todo- les encanta recorrer. Junto a éste, se han puesto unos merenderos. Poco antes de llegar a esta zona, vemos a la margen izquierda del camino, un roble centenario que es el más antiguo de toda Navarra y que mide 33 metros de altura. Dicen que fue plantado en el lugar al comienzo de las obras del canal hace más de 500 años. Muchos más “rincones” pintorescos nos vamos encontrando en el paseo que une las dos presas y un paisaje precioso bañado por el Ebro.

¿Qué ofrece Un Hotel en Bardenas?

Un hotel en Bardenas tiene que volcarse en el visitante a Bardenas Reales y esa es justo nuestra filosofía. Somos apasionados y conocedores totales de las Bardenas Reales, sus características, parajes, peculiaridades, historia, etc., y es que somos guías oficiales de Bardenas Reales, tenemos vehículos 4×4 y los únicos en Navarra con una empresa propia de Quads que permiten admirar el paisaje y moverse por el recorrido de Bardenas Reales muy cómodamente.
Para empezar el día, un desayuno de campeones, para coger fuerzas para la jornada.
En recepción, tenemos de una gran información para el visitante, con mapas, características, y conocemos al dedillo las Bardenas así que podemos solventar cualquier duda. Además, te podemos aconsejar para qué cosas llevar para la excursión, pronóstico del tiempo (señalar que rara vez llueve a lo largo del año).
También indicamos los distintos recorridos y demás, para hacer las mejores rutas por Bardenas en función del tiempo disponible y de lo que quiere ver el visitante.
Como decíamos en la introducción, nuestro hotel en Bardenas ofrece recorridos en 4×4 y en quad, que junto a un acompañamiento experto y conocedor de Bardenas Reales. Además, y como nos apasiona la gastronomía, podemos dotar a la visita de un almuerzo en plenas Bardenas.
Al acabar la excursión, seguro que viene bien un descanso, y en eso somos especialistas: tenemos cafetería, restaurante, y las mejores instalaciones en las habitaciones para un descanso.
Bonus: nada mejor como acabar la jornada en Bardenas Reales relajándose en nuestro jacuzzi al aire libre.

El Cierzo de Las Bardenas

Toda la Ribera de Navarra incluidas las Bardenas Reales, conocen bien lo que es el Cierzo por estas tierras. Con ese nombre, bien parecería que estuviésemos hablando de un tipo de mamífero o ave rapaz tan típicos entre el paisaje de las Bardenas, y no en cambio, de un viento muy peculiar y muy “nuestro”.

Y decimos que el cierzo es “muy nuestro” porque es tan típico de esta zona como hablar de la Catedral de Tudela, la Verdura de la Mejana o Castildetierra en las Bardenas. Porque el Cierzo es el viento que se genera en el valle del Ebro cuando se forma una borrasca en el Mar Cantábrico y un anticiclón en el Mar Mediterráneo debido a la diferencia de presión entre ambos, es decir, es un viento que se siente allí por donde pase el Ebro: la Ribera de Navarra, y parte de Aragón y de la Rioja. 
Dicen que de los antiguos indígenas que habitaban los alrededores del Ebro, tomaron los romanos la primera forma de denominar a este viento, llamándolo “Cercius”.
A todo el que visita las Bardenas, les llama la atención la fuerza de este viento del que ya cien años antes de Cristo, Catón el Censor -político y escritor romano considerado el padre de la lengua latina- describía de una forma muy gráfica lo que significa sentir el Cierzo: “cuando hablas te llena la boca, y derriba un hombre armado y carretas cargadas”.
En las Bardenas Reales es el responsable principal de la erosión del terreno, “es un gran artista” esculpiendo uno de los desiertos más importante de Europa.
El Cierzo es inconfundible e imprevisible. Sopla normalmente, de noreste a sureste y encuentra en el Valle del Ebro un embudo donde “recargar” su fuerza. Aunque hace acto de presencia sobre todo en invierno, puede aparecer en cualquier época del año, y tiene unas características muy diferenciadas:
En verano sopla refrescante y en invierno es muy frío.
Su fuerza “limpia de nubes el cielo”.
Activa la evaporación y seca la tierra.
Sopla de modo turbulento en movimientos circulares.
Puede alcanzar velocidades superiores a los 100 km/h.
Pero el Cierzo no es sólo un fenómeno meteorológico, también es un viento que dicen algunos: “moldea el carácter” y además ha determinado la forma de vida del lugar. En torno a él, se han escrito infinidad de poemas, libros, se han hecho obras de artes, exposiciones, conferencias, etc. Es también un gran aliado de la energía renovable, siendo una fuente ecológica de autoconsumo energético en la zona muy importante encauzada por la multitud de molinos que en los últimos años han ido apareciendo en el paisaje.

En Aragón, se tiene la creencia que este viento realmente nace en el Moncayo como queda reflejado en la jota de Carmen Gonzalo de Andrés que dice: “Yo no sé que tiene el aire que azota nuestro Moncayo, que hace a la mujer más hembra y hace a los hombres más bravos”.

Sanchicorrota, el Robin Hood de las Bardenas

Las Bardenas Reales nos regalan un paisaje único, inhóspito y fascinante de aspecto desértico en el sur de Navarra que no están habitadas y que hoy en día supone un punto de interés importantísimo por un lado para el turismo que encuentra en estas tierras un lugar fantástico para recorrer, explorar y hacer deportes de aventura, y por otro lado, para arqueólogos, científicos y geólogos para los que las Bardenas tienen una riqueza sin igual en su orografía y su biodiversidad.
Pero este extenso terreno arcilloso y separado de la urbe, no sólo ha servido de refugio para aves rapaces o el gato montés, sino que durante siglos, también ha sido un lugar idóneo para servir de escondite a muchos malhechores y delincuentes de la zona que eran perseguidos por la justicia.
Estas historias de bandidos se han mezclado siempre entre leyenda y realidad y fueron la “comidilla” de los pueblos cercanos a las Bardenas durante años, mientras que hoy en día, son historias curiosas que aportan otro atractivo más al lugar llenando de” morbo” ciertos recovecos de los senderos por lo que visitar las Bardenas y también sirven de inspiración a escritores y cineastas que se han volcado en contar estas historias.
Sin lugar a dudas, un delincuente del Siglo XV es el que ha logrado mayor fama de todos –y han sido muchos- los que vivieron y se refugiaron en las Bardenas. Su nombre era Sancho de Rota al que llamaban Salchicorrota.
Toda su leyenda se forja por haber sido un prófugo de la justicia que burlaba a la guardia civil escondiéndose en su guarida, un refugio construido en una montaña cerca de Piskerra que actualmente lleva su nombre. Parece ser -o eso se quiere creer- que Sancho de Rota era el “Robin Hood bardenero”, es decir, robaba a los ricos para repartirlo entre los más desfavorecidos de la región, asaltando a todo el que pasaba por el camino. Pero a la vez que vemos este aspecto justiciero de su persona, se cuenta una repetida historia en la que se muestra un carácter frío y despiadado del malhechor. Se dice que éste mandó a construir la cueva donde se escondía, a unos vecinos y que cuando éstos concluyeron su trabajo, Sanchicorrota, los asesinó para asegurarse de que nadie sabría ni sería capaz de encontrar jamás su guarida.
Se cree también que el bandido, había dado vuelta las herraduras de su caballo para que las huellas que dejaba en su huída por las tierras de Bardenas, despistaran a la justicia.
Durante bastante tiempo consiguió burlar a la guardia del rey Juan II de Aragón y volver loco a todos los que se encargaban de apresarle, hasta que harto de sus fechorías, en rey mandó a todo un ejército en su búsqueda y captura. Cuando Sancho se vio acorralado, se quitó la vida con un puñal y su cadáver fue exhibido por varios de los pueblos limítrofes a las Bardenas como Arguedas y Valtierra, como trofeo y terminó colgado en una horca en el centro de la antigua ciudad de Tudela.

Esta historia fue la protagonista de la película “Dime quién era Sanchicorrota” del director Jorge Tur Multó rodada en 2013 y también en el año 2007, el escritor Kepa Arburua publicó su libro editado en castellano y en francés, “Salchicorrota, bandolero de las Bardenas, una novela que se basa íntegramente en la vida de este famoso bandido.

La Medieval Olite y su Castillo

A poco más de media hora de las Bardenas Reales, en la zona media de Navarra, encontramos una encantadora ciudad que es un punto clave en el mapa turístico de la Comunidad Foral; se trata de Olite.
La ciudad de Olite cuenta con todos los servicios de una ciudad moderna pero que conserva vivo su pasado medieval. Caminar por sus calles, ver toda su arquitectura, y por supuesto, en su afamado Castillo Medieval, nos trasladan sin duda al siglo XIII.
Es muy importante el patrimonio cultural e histórico que ha podido llegar hasta nuestros días en Olite, y lo mejor es ver las buenas condiciones en las que se encuentran las edificaciones medievales y lo cuidada que ha sido la construcción creciente de la nueva ciudad en torno al primitivo núcleo histórico. La simbiosis de “lo nuevo” con “lo viejo” en Olite es perfecta, todo encaja como un puzzle y el conjunto hace de la ciudad un enclave precioso y diferente al que visitar.
Esta ciudad está muy comprometida con su historia y con la cultura y a los largo de todo el año, ofrece una amplia agenda cultural con actos de distinto calado muchos de gran tradición en la ciudad y que también tienen su origen en la Edad media, y otros muchos que tienen que ver con apuestas culturales modernas y también con actividades en torno a otro de sus fuertes: su magnífico vino, que cuenta con la Denominación de Origen Navarra. 
Pero como es de esperar, los actos culturales más especiales y que atraen a mayor número de visitantes, son lo que tienen que ver con aspectos del medioevo y que se centran en su majestuoso castillo. Tal es así que sobre todo a partir del mes de junio, la ciudad no para de organizar eventos y actos culturales hasta que en el mes de agosto realiza su Fiesta Medieval en donde sus calles le llenan de mercados medievales, artesanos, música de juglares, titiriteros,… y en general, son un escenario al aire libre donde se representa la vida de aquellos años con todo lujo de detalle. 
El Castillo de Olite, era el centro de la vida en la época de Carlos III y también lo es de la de hoy en día muchos siglos después. Además de ser el atractivo turístico clave que visitan cada año miles de turistas venidos de todo el mundo, el Palacio es un centro cultural de excepción en el que se celebran a menudo exposiciones de arte, representaciones teatrales, visitas guiadas etc. 

El Castillo Medieval de Olite fue cede del reino de Navarra y es el Castillo gótico más importante de España y de Europa. Sobre una antigua fortaleza romana, el Rey Sancho VII “El Fuerte”, construyó en un primer momento el Castillo y con el Rey Carlos III “El Noble”, la obra arquitectónica alcanzó su máximo esplendor y ese estilo finalmente gótico francés. El rey y su esposa, dotaron al Castillo con todas las excentricidades y los lujos más especiales de la época, haciendo que Olite y su Castillo tuvieran un prestigio muy elevado en la sociedad y entre la nobleza europea de la época. Hacia 1512, cuando Navarra es invadida por la Corona de Castilla y de Aragón, el Castillo es abandonado y sus ruinas no fueron conservadas y reconstruidas hasta bien entrado el siglo XX, una reconstrucción que comenzó en los años 20 y no finalizó hasta 1964.

El Embalse del Ferial

Las Bardenas Reales de Navarra, este desierto tan peculiar del sur, no es sólo para contemplarlo sino para disfrutarlo al máximo y “vivirlo” si se puede, mucho mejor en familia. Y para ello, cada rincón de las Bardenas nos ofrece una alternativa de ocio diferente dependiendo de qué zona visitemos.
Al norte de las Bardenas nos encontramos con la zona de El Plano cuya orografía también tiene características peculiares que difieren del aspecto de la Blanca. Esta zona es más llana y uniforme por lo que ha permitido crear zonas de cultivo. Para el mantenimiento por regadío de estos cultivos, se construyó un gran embalse con agua traída del embalse de Yesa: El Embalse del Ferial
La climatología de las Bardenas no presenta casi precipitaciones y esto hace imposible que se creen fuentes que recojan el agua de esta zona. Las corrientes de agua naturales de las Bardenas son muy escasas y discurren por los profundos barrancos como por el situado en la depresión de la Bardena Blanca, el Barranco Grande o de las Limas, o el Barranco de Tudela en la zona meridional de las Bardenas. Entre estos dos barrancos, aportan al caudal del río Ebro un total aproximado de 19 Hm3 al año.
El Embalse del Ferial tiene una superficie de 30 Km2 y una capacidad de 8.130 Hm3 y fue inaugurado en el año 1990. En torno a él existe una zona de recreo con restaurante que te permite pasar un agradable día en familia contemplando la naturaleza y la fauna de las Bardenas. Para acceder hasta esta zona, lo más sencillo es acceder a ella por la localidad de Rada que se encuentra a escasos 5 km. del embalse.
Lo bueno de toda esta zona es que a la gran biodiversidad que presenta el paisaje bardenero, se le suma la que se ha ido creando en torno al agua del embalse se encuentran especies como la trucha, tenca o el cangrejo de las marismas, entre otros. Aquí está permitida la pesca desde mediados del mes de marzo al mes de octubre y sólo los días viernes, sábados y domingos. Pero aún así, aunque esta actividad esté reglada, es increíble imaginar el poder ir a pescar en un desierto!!!.
Así que en la zona del Plano, además de los típicos deportes que se realizan en todo el resto de las Bardenas como senderismo, BTT, paseos a caballo, rutas con Quads, etc. también podemos pescar y descansar en el área de recreo, y no hay que olvidar que aquí hay un excelente observatorio de aves.
Seguramente, es un sitio perfecto para disfrutar con los más pequeños descubriendo la fauna del lugar y en estos días tan primaverales, en los que tanto nos apetece guardar los chaquetones y salir a que nos de un poco de esos primeros rayos de sol, visitar el embalse del ferial en familia es una alternativa genial para hacer turismo por las Bardenas.

Vedado de Eguaras y su Castillo Medieval

El Vedado de Eguaras lo comprenden 1.225 ha. de terreno en medio de las Bardenas Reales de Navarra. Concretamente queda encerrado entre la localidad de Arguedas y las regiones bardeneras del Plano, Candévalos y la Bardena Blanca.  Pero todo este territorio desde siempre fue de propiedad privada. Primeramente perteneció al patrimonio real, más tarde sus propietarios fueron aristócratas hasta que en el siglo XX pasó a ser parte del municipio de la localidad de Valtierra quedando totalmente independiente de la administración que rige a las Bardenas Reales
Esta zona es un espacio privilegiado lleno de vegetación donde abundan pinares de pino carrasco y que le han valido el apodo de “oais” en medio de las áridas y abruptas Bardenas.
En 1987, unos 500 ha. dentro del Vedado de Eguaras, fueron declaradas Reserva Natural para proteger su riqueza natural y el uso que se le dé a la misma. En esta reserva, 150 ha. están destinadas al cultivo de cereal en secano y es aquí también donde se conservan los restos del Castillo de Peñaflor o Blanca de Navarra como también es conocido.
Con el fin de reforzar la frontera entre Navarra y Aragón, el rey de Navarra Sancho el Fuerte mandó a construir en lo alto del cerro, el Castillo de Peñaflor en el siglo XIII.
Curiosamente, de todo el castillo, sólo han llegado hasta nuestros días unas pocas ruinas de lo que fue esta fortaleza, pero lo han hecho de modo natural y han llegado a su estado actual producto solamente del paso del tiempo y las inclemencias del clima de la zona. El Castillo de Peñaflor es el único castillo medieval de Navarra que no ha sido nunca reconstruido o modificado desde que se construyó y tampoco fue usado con otros fines a lo largo de la historia. Este hecho hace que estas ruinas tengan un gran valor histórico en sí mismas, y que se haga necesaria la puesta en marcha de ciertas obras de conservación para no perder esta porción de la historia de nuestra comunidad de la que aún podemos disfrutar.

Existe una leyenda que dota al Castillo de un toque mágico y especial que explicaría porqué estas tierras pasaron a ser dominadas por los valtierranos y no pertenecen a la Comunidad de Bardenas. La historia cuenta que a finales del siglo XV, la segunda hija de la reina Blanca I de Navarra y Juan II el malo, fue encerrada por su padre en la torre del Castillo de Peñaflor y alimentada solamente de pan y agua como castigo a su negativa de contraer matrimonio con el príncipe que su padre le había concertado. Todas las noches un joven pastor de Valtierra le llevaba a la princesa queso y leche y ésta en eterno agradecimiento, le regaló años después de su liberación, las tierras donde se ubicaba el castillo.
Lo cierto es que nunca sabremos a ciencia cierta cuánto hay de verdad y de ficción en toda esta historia, pero todo esto hace más encantadora la visita al Vedado de Eguaras y alimenta la imaginación de todo aquel que pasea por los alrededores de las ruinas del castillo que seguramente fue testigo de acontecimientos históricos, disputas reales, celos, envidias, peligros, intrigas y estrategias propias de la oscura Edad Media mucho más estremecedoras que las que nos cuentan de la época las series históricas de televisión que hoy están tan de moda.

Carcastillo y el Monasterio de la Oliva

Si pensamos en los rincones que visitar cerca de las Bardenas Reales, en el norte, junto al término de El Paso (tan sólo le separan 5 km.), encontramos el municipio de Carcastillo que está compuesto por tres núcleos urbanos: Carcastillo, La Oliva y El Figarol.
Carcastillo pertenece a la merindad de Tudela en la comarca geográfica de la Ribera Alta y cuyas tierras se nutren gracias al Río Aragón.
Dentro del patrimonio histórico cultural del municipio destacan el Palacio del Abad “Casa del Malle”, la Iglesia de San Salvador y el famoso “Monasterio de la Oliva” que supone uno de los más importantes ejemplos de arte cisterciense en España.
En cuanto a los espacios naturales de su entorno están el Mirador de Larrate, la laguna de dos Reinos, y el impresionante Parque Natural de las Bardenas Reales de Navarra.
La vida de los habitantes de Carcastillo está muy unida a las historia de las Bardenas debido a su proximidad y al ganado trashumante venido desde los valles del norte de Navarra a pastorear en las Bardenas durante los meses de otoño e invierno. Desde la Edad Media en que se viene realizando esta actividad, Carcastillo ha sido puerta de las Bardenas por el norte para las miles de cabezas de ganado que entraban a El Paso. Hoy en día, esta localidad celebra después del 18 de septiembre día de la Fiesta de la Trashumancia en Bardenas por la llegada a El Paso de los primeros rebaños de ovejas, unos días festivos llenos de actividades culturales, mercados, exposiciones y espectáculos folclóricos para revivir la cultura pastoril y los usos tradicionales de Bardenas. 
Un punto de interés con mayúsculas de la localidad lo encontramos en el Monasterio de la Oliva que es visitado anualmente por multitud de turistas de dentro y fuera de nuestras fronteras atraídos por lo peculiar y bello de su arquitectura cisterciense.
El Arte Cisterciense tiene su origen en los monjes Cistercienses del siglo XII que concebían de una forma diferente la manera de construir las abadías y los lugares de culto. Fue una orden religiosa católica que tuvo gran influencia en la sociedad, la cultura, el arte y la espiritualidad de su época. Ellos se centraban en el rigor litúrgico y en los trabajos manuales. Para esta orden religiosa, sus abadías debían estar construidas en una extensión amplia de terreno apartado de la urbe pero que no estuviese demasiado lejano. El lugar debía permitir el aislamiento como base de una vida separada de la mundanidad, y la elevación espiritual que le propiciaba el paisaje. Éstas características las cumplía a la perfección la zona donde se levantó al fin el Monasterio de la Oliva.
Fue el Rey García Ramírez quien en el año 1149 fundó este Monasterio con monjes de la abadía Scala Dei. Después del esplendor vivido durante la Edad Media, los distintos acontecimientos de la historia terminarían por destruido. No será hasta el año 1927, cuando comiencen a reconstruirse las distintas dependencias y se restaure la vida religiosa hasta nuestros días, en los que aún viven ahí 26 monjes cistercienses con sus características túnicas blancas y su vida silenciosa de oración y meditación.
El Monasterio en sí destaca por su magnitud y su sencillez. De planta de cruz latina con capilla mayor semicircular y a los lados, dos capillas cuadradas sencillas, su estilo principal es el románico aunque conserva importantes rasgos góticos como veremos en el claustro. En su interior las obras de arte de sus retablos y la arquitectura de sus patios, etc. lo hacen sencillamente majestuoso y lo convierten en un monumento que trasciende lo religioso para convertirse en arte.