Ir a visitar el Castillo de Cortes desde Bardenas

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Además, si eres de los que disfrutan en sus vacaciones visitando todos los restos medievales que ha dejado nuestra historia, no puedes dejar de visitar el Castillo de Cortes que es sin duda, otro atractivo turístico de gran importancia histórica y artística que se encuentra en la Ribera de Navarra, muy cerca de las Bardenas Reales.

Este castillo fue uno de los más importantes del Reino de Navarra en la época medieval dado que se encontraba en la frontera con el reino de Aragón.

En el centro urbano de la localidad ribera de Cortes, se levanta este castillo que fue declarado en 1993 como Bien de Interés Cultural, ha sido rehabilitado por completo y ha abierto sus puertas al público en 2013.
Construido en el siglo XII con puro carácter defensivo –aunque se supone que desde épocas de dominación musulmana ya existía aquí una fortaleza-, fue pasando a lo largo de los siglos, y según los acontecimientos históricos que se iban sucediendo, por modificaciones y ampliaciones que le dieron un aspecto mucho más señorial. La última fue en el siglo XIX construyendo –entre otros elementos- arcos apuntados de aires neoclásicos. Debido a esto, son muchos y variados los estilos artísticos y las corrientes pictóricas que se hallan en su interior que son parte del patrimonio cultural de Navarra.
Todo el conjunto del Castillo de Cortes es un testigo de excepción de la historia de la Comunidad Foral y una obra arquitectónica-artística en sí que le ha hecho colocarse entre los castillos medievales más importantes y actualmente está incluido en la Ruta Turística de Castillos y Fortalezas de Navarra. Carlos III el Noble quien habitaba normalmente en el Castillo de Olite, también pasaba ciertas temporadas en el Castillo de Cortes debido a su gusto por la caza y fue precisamente aquí donde se reunió con el Rey de Aragón, Martín del Humano, quien eligió a Blanca para que se casase con su hijo.
Una curiosidad que alberga este castillo en su interior, es la exposición de un ajedrez de gran tamaño y varios juguetes y objetos que aparecieron mientras se rehabilitaba que pertenecieron a una niña llamada Victoria que habitó en el castillo. 
En el exterior, lo que en un principio fue la huerta del castillo, hoy en día es un pintoresco parque municipal arbolado y con ocas, patos y cisnes ideal para pasear o incluso para hacer picnic en las mesas y bancos que hay construidos en él.
Frente a él se encuentra la Iglesia de San Juan bautista construida en 1128 de estilo gótico-renacentista.
La localidad de Cortes se encuentra a unos 22 km. de Tudela y limita con Buñel, Ribaforada y Ablitas y con las localidades aragonesas de Novillas y Mallén. El desarrollo principal de esta localidad se vio impulsado por la construcción del Canal de Lodosa y actualmente lo habitan alrededor de 3.400 personas.
Cortes también disfruta del aprovechamiento de las Bardenas Reales desde que se lo concediera el rey Felipe IV en 1664.
Para poder visitar el Castillo de Cortes es necesario reservar una cita en el teléfono 676381563 y durante los próximos meses permanecerá abierto de la siguiente manera: junio, julio y agosto se podrá visitar los sábado y domingos a las 12hs del mediodía abonando una entrada de 3€ por persona. Para grupos existen precios y horarios de visita especiales (consultar por teléfono).

La Medieval Olite y su Castillo

A poco más de media hora de las Bardenas Reales, en la zona media de Navarra, encontramos una encantadora ciudad que es un punto clave en el mapa turístico de la Comunidad Foral; se trata de Olite.
La ciudad de Olite cuenta con todos los servicios de una ciudad moderna pero que conserva vivo su pasado medieval. Caminar por sus calles, ver toda su arquitectura, y por supuesto, en su afamado Castillo Medieval, nos trasladan sin duda al siglo XIII.
Es muy importante el patrimonio cultural e histórico que ha podido llegar hasta nuestros días en Olite, y lo mejor es ver las buenas condiciones en las que se encuentran las edificaciones medievales y lo cuidada que ha sido la construcción creciente de la nueva ciudad en torno al primitivo núcleo histórico. La simbiosis de “lo nuevo” con “lo viejo” en Olite es perfecta, todo encaja como un puzzle y el conjunto hace de la ciudad un enclave precioso y diferente al que visitar.
Esta ciudad está muy comprometida con su historia y con la cultura y a los largo de todo el año, ofrece una amplia agenda cultural con actos de distinto calado muchos de gran tradición en la ciudad y que también tienen su origen en la Edad media, y otros muchos que tienen que ver con apuestas culturales modernas y también con actividades en torno a otro de sus fuertes: su magnífico vino, que cuenta con la Denominación de Origen Navarra. 
Pero como es de esperar, los actos culturales más especiales y que atraen a mayor número de visitantes, son lo que tienen que ver con aspectos del medioevo y que se centran en su majestuoso castillo. Tal es así que sobre todo a partir del mes de junio, la ciudad no para de organizar eventos y actos culturales hasta que en el mes de agosto realiza su Fiesta Medieval en donde sus calles le llenan de mercados medievales, artesanos, música de juglares, titiriteros,… y en general, son un escenario al aire libre donde se representa la vida de aquellos años con todo lujo de detalle. 
El Castillo de Olite, era el centro de la vida en la época de Carlos III y también lo es de la de hoy en día muchos siglos después. Además de ser el atractivo turístico clave que visitan cada año miles de turistas venidos de todo el mundo, el Palacio es un centro cultural de excepción en el que se celebran a menudo exposiciones de arte, representaciones teatrales, visitas guiadas etc. 

El Castillo Medieval de Olite fue cede del reino de Navarra y es el Castillo gótico más importante de España y de Europa. Sobre una antigua fortaleza romana, el Rey Sancho VII “El Fuerte”, construyó en un primer momento el Castillo y con el Rey Carlos III “El Noble”, la obra arquitectónica alcanzó su máximo esplendor y ese estilo finalmente gótico francés. El rey y su esposa, dotaron al Castillo con todas las excentricidades y los lujos más especiales de la época, haciendo que Olite y su Castillo tuvieran un prestigio muy elevado en la sociedad y entre la nobleza europea de la época. Hacia 1512, cuando Navarra es invadida por la Corona de Castilla y de Aragón, el Castillo es abandonado y sus ruinas no fueron conservadas y reconstruidas hasta bien entrado el siglo XX, una reconstrucción que comenzó en los años 20 y no finalizó hasta 1964.

Vedado de Eguaras y su Castillo Medieval

El Vedado de Eguaras lo comprenden 1.225 ha. de terreno en medio de las Bardenas Reales de Navarra. Concretamente queda encerrado entre la localidad de Arguedas y las regiones bardeneras del Plano, Candévalos y la Bardena Blanca.  Pero todo este territorio desde siempre fue de propiedad privada. Primeramente perteneció al patrimonio real, más tarde sus propietarios fueron aristócratas hasta que en el siglo XX pasó a ser parte del municipio de la localidad de Valtierra quedando totalmente independiente de la administración que rige a las Bardenas Reales
Esta zona es un espacio privilegiado lleno de vegetación donde abundan pinares de pino carrasco y que le han valido el apodo de “oais” en medio de las áridas y abruptas Bardenas.
En 1987, unos 500 ha. dentro del Vedado de Eguaras, fueron declaradas Reserva Natural para proteger su riqueza natural y el uso que se le dé a la misma. En esta reserva, 150 ha. están destinadas al cultivo de cereal en secano y es aquí también donde se conservan los restos del Castillo de Peñaflor o Blanca de Navarra como también es conocido.
Con el fin de reforzar la frontera entre Navarra y Aragón, el rey de Navarra Sancho el Fuerte mandó a construir en lo alto del cerro, el Castillo de Peñaflor en el siglo XIII.
Curiosamente, de todo el castillo, sólo han llegado hasta nuestros días unas pocas ruinas de lo que fue esta fortaleza, pero lo han hecho de modo natural y han llegado a su estado actual producto solamente del paso del tiempo y las inclemencias del clima de la zona. El Castillo de Peñaflor es el único castillo medieval de Navarra que no ha sido nunca reconstruido o modificado desde que se construyó y tampoco fue usado con otros fines a lo largo de la historia. Este hecho hace que estas ruinas tengan un gran valor histórico en sí mismas, y que se haga necesaria la puesta en marcha de ciertas obras de conservación para no perder esta porción de la historia de nuestra comunidad de la que aún podemos disfrutar.

Existe una leyenda que dota al Castillo de un toque mágico y especial que explicaría porqué estas tierras pasaron a ser dominadas por los valtierranos y no pertenecen a la Comunidad de Bardenas. La historia cuenta que a finales del siglo XV, la segunda hija de la reina Blanca I de Navarra y Juan II el malo, fue encerrada por su padre en la torre del Castillo de Peñaflor y alimentada solamente de pan y agua como castigo a su negativa de contraer matrimonio con el príncipe que su padre le había concertado. Todas las noches un joven pastor de Valtierra le llevaba a la princesa queso y leche y ésta en eterno agradecimiento, le regaló años después de su liberación, las tierras donde se ubicaba el castillo.
Lo cierto es que nunca sabremos a ciencia cierta cuánto hay de verdad y de ficción en toda esta historia, pero todo esto hace más encantadora la visita al Vedado de Eguaras y alimenta la imaginación de todo aquel que pasea por los alrededores de las ruinas del castillo que seguramente fue testigo de acontecimientos históricos, disputas reales, celos, envidias, peligros, intrigas y estrategias propias de la oscura Edad Media mucho más estremecedoras que las que nos cuentan de la época las series históricas de televisión que hoy están tan de moda.

Carcastillo y el Monasterio de la Oliva

Si pensamos en los rincones que visitar cerca de las Bardenas Reales, en el norte, junto al término de El Paso (tan sólo le separan 5 km.), encontramos el municipio de Carcastillo que está compuesto por tres núcleos urbanos: Carcastillo, La Oliva y El Figarol.
Carcastillo pertenece a la merindad de Tudela en la comarca geográfica de la Ribera Alta y cuyas tierras se nutren gracias al Río Aragón.
Dentro del patrimonio histórico cultural del municipio destacan el Palacio del Abad “Casa del Malle”, la Iglesia de San Salvador y el famoso “Monasterio de la Oliva” que supone uno de los más importantes ejemplos de arte cisterciense en España.
En cuanto a los espacios naturales de su entorno están el Mirador de Larrate, la laguna de dos Reinos, y el impresionante Parque Natural de las Bardenas Reales de Navarra.
La vida de los habitantes de Carcastillo está muy unida a las historia de las Bardenas debido a su proximidad y al ganado trashumante venido desde los valles del norte de Navarra a pastorear en las Bardenas durante los meses de otoño e invierno. Desde la Edad Media en que se viene realizando esta actividad, Carcastillo ha sido puerta de las Bardenas por el norte para las miles de cabezas de ganado que entraban a El Paso. Hoy en día, esta localidad celebra después del 18 de septiembre día de la Fiesta de la Trashumancia en Bardenas por la llegada a El Paso de los primeros rebaños de ovejas, unos días festivos llenos de actividades culturales, mercados, exposiciones y espectáculos folclóricos para revivir la cultura pastoril y los usos tradicionales de Bardenas. 
Un punto de interés con mayúsculas de la localidad lo encontramos en el Monasterio de la Oliva que es visitado anualmente por multitud de turistas de dentro y fuera de nuestras fronteras atraídos por lo peculiar y bello de su arquitectura cisterciense.
El Arte Cisterciense tiene su origen en los monjes Cistercienses del siglo XII que concebían de una forma diferente la manera de construir las abadías y los lugares de culto. Fue una orden religiosa católica que tuvo gran influencia en la sociedad, la cultura, el arte y la espiritualidad de su época. Ellos se centraban en el rigor litúrgico y en los trabajos manuales. Para esta orden religiosa, sus abadías debían estar construidas en una extensión amplia de terreno apartado de la urbe pero que no estuviese demasiado lejano. El lugar debía permitir el aislamiento como base de una vida separada de la mundanidad, y la elevación espiritual que le propiciaba el paisaje. Éstas características las cumplía a la perfección la zona donde se levantó al fin el Monasterio de la Oliva.
Fue el Rey García Ramírez quien en el año 1149 fundó este Monasterio con monjes de la abadía Scala Dei. Después del esplendor vivido durante la Edad Media, los distintos acontecimientos de la historia terminarían por destruido. No será hasta el año 1927, cuando comiencen a reconstruirse las distintas dependencias y se restaure la vida religiosa hasta nuestros días, en los que aún viven ahí 26 monjes cistercienses con sus características túnicas blancas y su vida silenciosa de oración y meditación.
El Monasterio en sí destaca por su magnitud y su sencillez. De planta de cruz latina con capilla mayor semicircular y a los lados, dos capillas cuadradas sencillas, su estilo principal es el románico aunque conserva importantes rasgos góticos como veremos en el claustro. En su interior las obras de arte de sus retablos y la arquitectura de sus patios, etc. lo hacen sencillamente majestuoso y lo convierten en un monumento que trasciende lo religioso para convertirse en arte.